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MEDITACIÓN SOBRE UNA ESCOBA

Antología del humor negro, de André Breton




Ese simple palo que ahí veis yaciendo sin gloria alguna en un rincón olvidado, lo he visto en otro tiempo floreciente en un bosque: estaba lleno de savia, lleno de hojas y lleno de ramas, pero ahora inútilmente el arte diligente del hombre pretende luchar contra la naturaleza atando un haz marchito de juncos a su tronco reseco: sólo alcanza a ser lo contrario de lo que era, un árbol patas arriba, los ramajes sobre la tierra y las raíces al aire; ahora, manejado por cualquier fregona. Y condenado a ser su esclavo, su misión, por un capricho del destino, es limpiar los otros objetos y ensuciarse a sí mismo; finalmente, usado hasta el mando en manos de los sirvientes, es lanzado a la calle o condenado, como último servicio, a encender el fuego. Mientras lo contemplaba, suspiré y me dije: "¡Ciertamente el hombre es una escoba!".

La naturaleza le puso en el mundo fuerte y vigoroso, en una condición próspera, llevando sobre la cabeza los propios cabellos, verdaderas ramas de ese vegetal dotado de razón, hasta que el hacha de la intemperancia hizo caer sus ramajes verdosos y sólo dejó un tronco reseco. Recurre, entonces, al artificio, y viste una peluca, estimándose a causa de un haz artificial de cabellos (recubiertos de polvos) que jamás han crecido sobre su cabeza; pero si nuestra escoba tuviera en aquel momento la pretensión de hacer su entrada, orgullosa de los despojos de abedul que jamás llevó y enteramente cubierta de polvo, aunque procediera éste de la estancia de la dama más hermosa, estaríamos dispuestos a ridiculizar y despreciar su vanidad, jueces parciales que somos de las propias perfecciones y de los defectos de los restantes hombres.

Pero una escoba, quizá me dirán ustedes, es el emblema de un árbol que se mantiene sobre la cabeza, y yo les pregunto: ¿qué es un hombre, sino una criatura patas arriba, con sus facultades animales perpetuamente encaramadas sobre sus facultades razonables y la cabeza donde debieran estar los talones, arrastrándose sobre la tierra? Y sin embargo, con todas sus culpas, se erige  en reformador universal y destructor de abusos, y como enderezador de entiertos husmea en todos los rincones sucios de la naturaleza, descubriendo la corrupción oculta, inhalando todo el tiempo buena parte de las mismas poluciones que pretende borrar; sus últimos días transcurren en la esclavitud de las mujeres, y generalmente de las menos merecedoras: hasta que usado hasta el mango, como su hermana escoba, es lanzado a la puerta de la calle, o empleado en encender las llamas que a otros rescaldarán.


Jonathan Swift
MEDITACIÓN SOBRE UNA ESCOBA MEDITACIÓN SOBRE UNA ESCOBA Reviewed by Nuria Barea on domingo, octubre 17, 2010 Rating: 5

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