noviembre 18, 2010

SYLVIA PLATH

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Prefiero a los médicos, a los abogados, a las parteras... A cualquier cosa antes que a los escritores, son la cosa más narcisista que existe.

Le hablo a dios pero el cielo está vacío.

Desde las cenizas me levanto, con mi cabello rojo y devoro hombres como el aire.

Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás.

Tomé una respiración profunda y escuché el viejo rebuzno de mi corazón: soy yo, soy yo, soy yo.

La perfección es terrible, no puede tener niños.

Tus propias limitaciones te crucifican.

Quizás cuando nos encontramos deseando todo es porque estamos peligrosamente cerca de no desear nada.

Mi alma debe estar detrás de ti; estoy matando mi carne sin ella.

Me encuentro absolutamente colmada cuando he escrito un poema.

La poesía es una disciplina tiránica; vas tan lejos, tan rápido, que en un espacio reducido tienes que desviarte a toda la periferia.

La palabra se consume a sí misma.

La vida es solo una, con una sola oportunidad. Todo depende de la preparación y sincronización y de que cuando la oportunidad llame estar preparada allí, con la mano en el pomo.

En Irlanda espero recobrar, quizá, el espíritu y en Londres, en otoño, el cerebro, y puede que, en el cielo, recupere mi corazón.

Si tienes algo que decir, dilo.

Se aceptan quejas, reclamaciones y críticas constructivas. Tarjetas, no.