diciembre 18, 2010

FRIDA KAHLO

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Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?

Mi pintura lleva con ella el mensaje del dolor.

Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior.

La pintura completa mi vida.

Nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad.

Quizá esperen oír de mí lamentos de ‘lo mucho que se sufre’ viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr...

A veces prefiero hablar con obreros y albañiles que con esa gente estúpida que se hace llamar gente culta.

Hay algunos que nacen con estrella y otros estrellados, y aunque tù no lo quieras creer, yo soy de las estrelladísimas...

Bebí para ahogar mi dolor, pero el bastardo aprendió a nadar.

Sigo mal y seguiré peor, pero voy aprendiendo a estar sola y eso ya es una ventaja y un pequeño triunfo.

Espero que la marcha sea alegre, y espero no volver jamás.

No estoy enferma. Estoy rota. Pero estoy feliz todo el tiempo que paso pintando.

Pinto autorretratos porque estoy sola tan a menudo, porque yo soy la persona que mejor conozco.

Lo único que sé es que pinto porque lo necesito, y pinto lo que pasa por mi cabeza sin ninguna otra consideración.

Ha habido dos grandes accidentes en mi vida. Uno de ellos fue el tranvía, y el otro fue Diego. Diego fue de lejos el peor.

No sabía que era surrealista hasta que vino André Breton a México y me lo dijo.



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