enero 31, 2011

LUIS BUÑUEL

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Soy ateo gracias a Dios.

La ciencia no me interesa. Me parece presuntuosa, analítica y superficial. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas todas que me son preciosas.

La moda es la manada; lo interesante es hacer lo que a uno le de la gana.

El misterio es el elemento clave de toda obra de arte.

En el cine, me divierte la perversión sexual, en la vida me repugna. El erotismo va a la par con el sentimiento de pecado. Sin la religión, el erotismo es menos interesante.

Los españoles lo saben todo, absolutamente todo, sobre la cultura francesa. Los franceses no saben nada, absolutamente nada, sobre la cultura española.

Todo deseo tiene un objeto y éste es siempre oscuro. No hay deseos inocentes.

Cuando contemplo una de mis viejas películas, sufro. Porque aquello que he podido hacer es muy inferior a aquello que yo hubiera querido hacer.

Admiro al hombre que permanece fiel a su conciencia, cualquier cosa que ésta le inspire.

El amor sin pecado es como el huevo sin sal.

No me gustan mucho los ciegos, como a la mayoría de los sordos.

Un paranoico, como un poeta, nace, no se hace.

Salvador Dalí sedujo a muchas mujeres, en especial a mujeres norteamericanas; pero estas seducciones acostumbraban habitualmente a consistir en hacerlas acudir a su apartamento, desnudarlas, freír un par de huevos, colocarlos en los hombros de la mujer y ponerla de patitas en la calle sin haber articulado ni una sola palabra.

La historia es también una secuencia de moral y estética surrealista. El instinto sexual y el sentido de la muerte forman su sustancia.

La edad es algo que no importa, a menos que usted sea un queso.

Ahora sí que muero. (sus últimas palabras)

Si tienes algo que decir, dilo.

Se aceptan quejas, reclamaciones y críticas constructivas. Tarjetas, no.