febrero 17, 2011

LUIS CERNUDA

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No es el amor quien muere, somos nosotros mismos.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío.

La fuente, que es promesa, el mar solo la cumple.

Las ciudades, como los países y las personas, si tienen algo que decirnos, requieren un espacio de tiempo nada más; pasado éste nos cansan. Sólo si el diálogo quedó interrumpido podemos desear volver a ellas.

Si es duro vivir, morir tampoco es menos.

A la música hay que aproximarse con mayor pureza, y sólo desear en ella lo que ella puede darnos: embeleso contemplativo.

Si el hombre pudiera decir lo que ama, si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo como una nube en la luz.


Si tienes algo que decir, dilo.

Se aceptan quejas, reclamaciones y críticas constructivas. Tarjetas, no.