mayo 27, 2011

ALDOUS HUXLEY

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Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.

Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.

La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede.

El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás.

La investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano.

El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.

Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo.

La civilización es, entre otras cosas, el proceso por el que las primitivas manadas se transforman en una analogía, tosca y mecánica, de las comunidades orgánicas de los insectos sociales.

La totalidad esta presente incluso en las piezas rotas.

Las personas debemos el progreso a los insatisfechos.

Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados.

¿Cómo sabes si la Tierra no es más que el infierno de otro planeta?

El burgués es el perfecto animal humano domesticado.

La estupidez es, por cierto, un producto de la voluntad.

El fin no puede justificar los medios, por la sencilla y clara razón de que los medios empleados determinan la naturaleza de los fines obtenidos.

La guerra no es una ley natural, ni siquiera una ley de la naturaleza humana. Existe porque los hombres así lo desean.

En arte, la sinceridad depende del talento. Un hombre sin talento es incapaz de expresar.

Si tienes algo que decir, dilo.

Se aceptan quejas, reclamaciones y críticas constructivas. Tarjetas, no.