julio 10, 2011

HOGAR, DULCE HOGAR

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Lo que importa no es dónde, sino cómo.

Las paredes eran de color prado y la piscina se asemejaba más a un estanque de agua verde con tortugas, una tomando el sol, la otra nadando. Del jardín emergía una planta de sopa fría junto a un pozo de agua con gas a la sombra de un árbol de raíces quilométricas que serpenteaban por debajo del forjado y con una copa levantada brindando por la nube que se dejará caer en forma de rocío por la mañana, que es cuando abraza al monte con silueta de corona, justo en frente del indio rocoso que duerme por el día y por la noche sueña con voz baja.

Nuria Barea
Rescatado de La Libreta Azul

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