octubre 13, 2013

LA MUERTE DEL FAUNO

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No siempre tiene que gustarnos la verdad. Pero, una vez abierta, no hay más opción que atravesarla. Y observar. Si hay algo enfermo hay que intentar sanarlo dándole esperanza, pero si hay algo muerto hay que quemarlo. Liberarlo con una sola lágrima que lo contenga todo. Una pequeña gota llena de universos llorando.

El problema es cuando la muerte no es tan evidente. El ahora une su trayectoria con un tramo cortado por obras y no hay nada más que hacer sino esperar mientras ves el final asomándose con lentitud pasmosa. Esperar con atención a lo que está pasando y a lo que ha dejado de pasar. No hay otra opción sino aceptarlo, sea lo que sea, pase lo que pase, y continuar ya sea en avance o retroceso, en movimiento o estaticidad.

Con fe o sin ella, todos morimos solos. Ni siquiera las vasijas que nos contienen nos pertenecen. Nada es nuestro. Todo es prestado.

Nuria Barea
Rescatado de La Libreta Azul

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