abril 23, 2013

EDGAR ALLAN POE

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No tengo fe en la perfección humana. El hombre es ahora más activo, no más feliz, ni más inteligente, de lo que lo fuera hace 6000 años.

Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.

Cuando un loco parece completamente sensato, es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza.

Tal vez sea la propia simplicidad del asunto lo que nos conduce al error.

Todo lo que vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño.

En la música es acaso donde el alma se acerca más al gran fin por el que lucha cuando se siente inspirada por el sentimiento poético: la creación de la belleza sobrenatural.

A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa.

Porque la tortuga tiene los pies seguros, ¿es ésta una razón para cortar las alas al águila?

Todas las obras de arte deben empezar por el final.

Los hombres de genio abundan mucho más de lo que se supone. En realidad, para apreciar plenamente la obra de lo que llamamos genio hace falta poseer todo el genio que necesitó para producir la obra.

Es dudoso que el género humano logre crear un enigma que el mismo ingenio humano no resuelva.

Tengo una gran fe en los tontos, autoconfianza le llaman mis amigos.

¿No tenemos en nosotros una perpetua inclinación, pese a la excelencia de nuestro juicio, a violar lo que es la Ley, simplemente porque comprendemos qué es la Ley?

En un caso de cien, un asunto se discute porque es oscuro, en los noventa y nueve restantes es oscuro porque se discute excesivamente.

Para mí la poesía no ha sido un propósito, sino una pasión.

La infancia conoce el corazón humano.

La enorme multiplicación de libros, de todas las ramas del conocimiento, es uno de los mayores males de nuestra época.

Si tienes algo que decir, dilo.

Se aceptan quejas, reclamaciones y críticas constructivas. Tarjetas, no.