agosto 09, 2013

LA CAÍDA

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La insomne está buscando la salida. Olvidó marcar con señas el camino de vuelta, olvidó vaciar la cabeza en la bañera, cómo apagar todas las luces cuando el interruptor está fundido, cuando la oscuridad esconde cuerpos. 

Porque en algún momento borró su propia vida busca sueños a los que alimentar con poesía bajo las sábanas, entre los cojines, sobre la cortina que nunca colgó; sueños que proteger del olvido; vislumbres oníricos de realidad aumentada; ser sólo un símbolo, un apunte, una ausencia.

Sólo sabe sentarse, sólo sabe escribir, sólo sabe nada hasta que el hambre vuelve a encoger su estómago empujándola a ingerir su propia oscuridad en ritual caníbal, a cortarse los nervios ópticos y empalmarlos con un temporizador último modelo made in China. 

En pleno proceso digestivo se impacienta. Construye un túnel vertical, otro horizontal y otro imposible desde el que se arroja. Pero también olvidó ponerle un suelo, una meta, un límite. Y cae.

Ahora el paisaje se desplaza interminablemente ante su aparentemente suspendida relatividad, mientras escribe en el aire palabras que nunca dijo para salir de sí misma. 

Nuria Barea
Rescatado de La Libreta Azul

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