agosto 19, 2013

LOS TRES ELEMENTOS

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Escribir hasta desgastar las huellas dactilares, hasta agotar la tinta, hasta hacer del silencio lo único tangible. Sólo una palabra más, una frase más, un verso equilibrista sobre la delgada línea del olvido, una sola premisa que termine al principio y lo diga todo, una voz sin sonido que atraviese la materia, un encuentro en perpetua despedida.

Hundirse en una ola y bucear por encontrar la paz de la inacción dejando el peso en la orilla. Bajar con los ojos abiertos a la nada y dejarse observar por el vacío. Quedarse sin oxígeno y subir, subir sin gesto tan lentamente que ni la vida te alcance, flotando entre destellos en pleno horizonte bipolar indefinido. Surcar el mar hambriento de pureza. Evaporarse.

Escalar el viento, dejar caer el vértigo. Ser molécula en mitosis fragmentada, sólo un pétalo más en la flor de la vida. Alistarse de nuevo. Ser semilla.

Nuria Barea
Rescatado de La Libreta Azul

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