septiembre 22, 2013

ECHEMOS DE MÁS Y OTROS DELIRIOS

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Tendrías que dejar de decir "echo de menos", lo que encierra es algo precioso. Significa que importa, que existe, que algo late. Es una madre que limpia la habitación de su hijo mayor, cambia las sábanas y mulle la almohada a diario por si una noche cualquiera decidiera volver para quedarse. Echar de menos es, en realidad, echar de más. Echar pedacitos de más paulatinamente. Sin importar qué será de ellos, si alguien los cogerá y se los llevará a la boca, si les escupirán o serán diana para las heces. Echarlos es lo único importante. Siempre más. Un poco más y otro. Hasta que el vacío te complete.

Cuando hayas terminado podrás matar al ayer. Una vez digeridos todos los puñetazos, dejan de ser para volverse recuerdo amargo y empujarnos cuando estamos a punto de caer; sin mencionar que la memoria es una imagen digital en el portátil de un diseñador mitómano. Y sobre el mañana, para cegarlo con la luz basta. Así que ama. A todas horas.

Dejémonos llevar por la corriente, hacer aquello de morir sobre una ola. Absolutamente todo sucede por algo, de forma directamente proporcional al nivel de dolor que el hecho en cuestión provoque. Si ha de pasar, pasará. Y esto nunca ha pasado.

Nuria Barea
Rescatado de La Libreta Azul

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