diciembre 01, 2013

LA ESCALERA UNIPLAZA

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Al principio ascendía dando saltos, jugando sin pensar, haciendo el tonto; llegó a impulsarse también con ambas manos, de lado en pose egipcia o bien de espaldas. Subía los escalones de dos en tres y de tres en cuatro, alegremente, hasta que sus pies se descontaron. Cayó de una tacada seis peldaños.

En los siguientes intentos corrió la misma suerte. No tardó en tocar fondo.

Entonces pudo pararse a reflexionar. Y decidió cambiar de estrategia: lo haría bailando.


Nuria Barea
Rescatado de La Libreta Azul

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