diciembre 28, 2013

LLAMADA INTERURBANA

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I

Escucho maullar gatos mientras dices
                                                          <<Es tarde>>.
Parecen enojados -acaso tu presencia les moleste-:
son bichos poco dados a la vida social.
<<Voy a colgar>>,
                            mascullas,
                                              <<se me enfría la cena>>.
Se quejan, pesarosos, hastiados: te detestan.
Invades un lugar junto a su dueña
que les pertenecía en exclusiva.
A poco que supieran cómo hacerlo
esta noche, despacio, mientras duermes,
de un corte, te abrirían la garganta
y te rellenarían con serrín y algodón
tras devorar tus vísceras.
                                                         Mas no.
Estos bichos y yo nos parecemos mucho:
nos alcanza el coraje sólo para humillarnos.


II

Palabras como estacas para esta despedida
que no termina nunca.
Me agrieto, me cuarteo, me hago añicos,
las trizas de mi piel ensucian las baldosas.

A cada nueva réplica se me gangrena un miembro,
pero tú estás tranquilo porque no lo has notado.
Continúas hablando. Quebrando. Demoliendo.
Mañana compraré algodón y serrín
en grandes cantidades. (El embalsamamiento
de una misma es difícil, pero adoro los retos).

Los gatos aliteran sus odios destemplados.
Qué coro más absurdo le has puesto a mi derrumbe.


III

Si supiera sus nombres diría que me gustan.
Ahora les envidio porque duermen contigo.
yo duermo con la muerte. Es mi mascota
(de algodón y serrín). Tiene nombre de gato.


IV

Es muy negra la noche o he cerrado los ojos.
El silencio me advierte de que ya no respiro
o has colgado el teléfono (es lo mismo).


V

Hay escarcha cubriendo los umbrales
de todas las salidas de mi vida.



Care Santos
Disección

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