octubre 28, 2012

OSCAR WILDE

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A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse.

Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.

Estoy convencido de que en un principio Dios hizo un mundo distinto para cada hombre, y que es en ese mundo, que está dentro de nosotros mismos, donde deberíamos intentar vivir.

La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.

La risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final.

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.

Si nosotros somos tan dados a juzgar a los demás es debido a que temblamos por nosotros mismos.

La ambición es el último refugio del fracaso.

Aconsejar economía a los pobres es a la vez grotesco e insultante. Es como aconsejar que coma menos al que se está muriendo de hambre.

La educación es algo admirable, sin embargo, es bueno recordar que nada que valga la pena se puede enseñar.

Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado.

No soy tan joven como para saberlo todo.

El escultor piensa en mármol.

Una sociedad se embrutece más con el empleo habitual de los castigos que con la repetición de los delitos.

Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada.

Nunca des explicaciones. Tus amigos no las necesitan. Tus enemigos no las creen.


Extraído de Proverbia y Wikiquote

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