enero 28, 2014

(ENERO SIEMPRE SE MUERE DE FRÍO)

0 comentarios
hay días en los que te escondes bajo el edredón
esperando que ocurra algo
-que vengas, por ejemplo, a salvarme de mi-
esos días en los que lloras
al final de la película,
y tu hijo te mira interrogándote

no hay dos eneros iguales
aunque se parezcan en número,
como nosotros, que no somos

aquellos que fuimos en otro contexto,

estamos aquí, anclados al trabajo,
en la rutina continua de imaginarse,
y no sé si ese echarse tanto de menos
es el que enloquece nuestras bocas,
o en realidad somos el agua y el vaso

continente y contenido


© Eva R. Picazo

Si tienes algo que decir, dilo.

Se aceptan quejas, reclamaciones y críticas constructivas. Tarjetas, no.