febrero 01, 2014

LA IMPORTANCIA DE SABER CONJUGAR (O DE NO SABER)

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Nadie me despide nunca en los andenes,
no sé qué es más triste...
si eso
o que tampoco nadie me espera.

Tienes otra forma de amarme
que no se basa en despedidas
y bienvenidas,

            ESTÁS,
para bien o para mal solo estás,
continuo, perenne, constante, inamovible...

Estaré loca por plantearme si eso me sirve.
A veces siento que me falta un cálido beso de “vuelve pronto”
o unas lágrimas,
un diminuto “quédate”, un desesperado “no te vayas”
y un enorme abrazo de “cuánto te he echado de menos”.

Temo marcharme un día,
que tú sigas estando,
y no volver porque nadie me espera.


Siracusa Bravo Guerrero

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