mayo 01, 2014

EN MOVIMIENTO

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El fin de un ciclo implica otro comienzo, una oportunidad desvistiéndose ante ti. Algo que te invita a seguirle sin preguntas y tú lo haces porque estás de pie, tienes dos piernas y sabes cómo. Ya no te impides avanzar.

Sabes que encontrarás puertas abiertas, que algunas se cerrarán antes de cruzar el umbral, impactándote, y las más inseguras continuarán dudando, se quedarán a medias. Pero es la curiosidad más grande que el dolor impuesto por unas trabas cuya existencia es sólo un trámite. Ordenar los papeles para saldar deudas antiguas, para pagar nuevos momentos y ahorrarte los recuerdos amargos cocinándolos a fuego lento, lento. Tan lento que el amargor termine evaporándose y servirlo después en su esencia más pura con ganas de comértelo.

El presente se enfría si no estás. Se vierte como un témpano de hielo.


Nuria Barea
la [nueva] libreta azul

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