julio 02, 2014

CUANDO HAY QUE DECIR BASTA

2 comentarios

Cuando dicen "igualdad" quieren decir que demos la espalda a las enormes pequeñeces que nos diferencian unos a otros, lo que nos hace únicos en nuestra propia experiencia vital, dure cuanto dure. Lo hacen con el fin de restar, eliminando la fuerza que nos caracteriza de manera global e independiente. Y lo consiguen.

La igualdad siempre estuvo en la diferencia por el mero hecho de que todos somos diferentes. Nadie se salva en esencia, obviando máscaras de baile y modas de porexpan que se repiten en bucle, dejando a un lado lo cultural y el afán del consumismo por intentar rellenar un hueco sin fondo, un agujero negro de codicia insaciable.

Hasta ahora han ido tejiendo con suma precisión todas las redes, incluyendo internet, la red de redes, en la misma saca que bombardea de manera continua una distracción tras otra para ocultar lo que todos, en el fondo, sabemos: que esta no es ni de lejos la mejor manera de vivir conforme a nuestra naturaleza animal de seres sociables que sienten y razonan.

Nuestro poder está en la creación destructiva, la destrucción que crea. Con las manos podemos construir y destruir todo aquello que seamos capaces de imaginar. Incluso podemos hacer un mundo nuevo, ¿por qué no? Si hasta ahora nos hemos dedicado a mirarnos el ombligo mientras vamos calcinando todo aquello que tocamos, ¿qué ocurriría si alzáramos la cabeza para ver lo que está pasando a nivel individual, social, político y económico? Si cogiéramos toda esa destrucción y la transformáramos en algo en lo que realmente creamos, que nos haga crecer en la dirección que más nos llene. Tenemos la imaginación, las ideas, la capacidad, las herramientas y la tecnología para hacer lo que nos plazca. Lo que falta es ese empujón, ese NO rotundo a seguir obedeciendo órdenes vestidas de mentira e ideologías baratas. Porque utilizan el lenguaje para manipularnos y lo que importa no es lo que se dice.

No tengo la solución para cambiar un entramado social cuya complejidad ha ido evolucionando más deprisa que nuestro discernimiento sobre lo que nos sienta bien y lo que no, sobre lo que comemos y lo que vomitamos. Y no la tengo porque no soy una sociedad, sólo una partícula tan especial como cualquier otra. Para realizar el cambio hay que unir todos los cráneos en un abrazo a corazón abierto y hacer algo. Por la parte que me toca, voy a volver al trueque, al intercambio sincero de una necesidad suplida a cambio de otra. De forma gradual, cometiendo los errores que hagan falta. Compartiré mientras me quiero. Y diré NO cuando hay que decir BASTA.


Nuria Barea
la [nueva] libreta azul

2 no callaron:

  1. Anónimo dijo:

    Muy buena reflexión.
    Se me viene a la cabeza una frase de Mafalda: "¿No será acaso q esta vida moderna tiene más de moderna q de vida?"

    Agallas, el perro cobarde.

  2. Mafalda también lo sabía :) Bienvenido/a.

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