julio 06, 2014

EN LA TABERNA

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Pero a veces las cosas no resultan tan claras.
Abandono las calles del centro y las afueras
me acogen con su clima de misterio
y el tenue parpadeo de sus luces escasas,
y entonces ante un vaso,
con los amigos viejos y los amigos nuevos,
en la tasca del barrio, cuando muere el crepúsculo
y el vino más barato nos inunda de besos,
(huésped agradecido de los labios
pero que quiere ver, como hermano indiscreto,
la sombra más oculta
y el rincón más lejano del corazón despierto),
entonces ante un vaso me embriagan las palabras
de los amigos viejos y los amigos nuevos:
-De acuerdo estoy en todo lo que dices...
-Estamos convencidos, compañero...
-Lo que piensas, muchacho, es muy hermoso...
-El momento, verás, ya no está lejos...
Y cuando, ya borracho de escuchar los abrazos,
y de apretar palabras, y de beber ensueños,
abandono a los míos y me lanzo a la noche
ya no sé si dormido, ya no sé si despierto,
las cosas me resultan cada vez menos claras...
porque si bien es cierto que es muy fácil
encontrar la palabra donde estamos de acuerdo,
el hambre no se cansa de andar por nuestras calles
y continúa el barro, y el hastío y el miedo.


Carlos Álvarez
En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis
Antología, varios autores

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