agosto 11, 2014

LAS PARDONAS, VOL. 1

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A nosotras.



El paseo se iba haciendo a sí mismo conforme avanzábamos y en los pliegues del tiempo abrimos un paso después de otro entre las piedras, sobre la tierra enraizada, en el sonido de matorrales moviéndose de pronto, bajo los pájaros. Llegamos a una sucesión de cruces inconstantes y en el primer obstáculo ferroviario saltamos hacia una cala con chiringuito musical y barra libre de testosterona. Tres pasos portando vasos después, descubrimos el asombro de una escalera invertida por donde, para bajar, había que subir en retroceso. Y llegamos sin fin a un suelo pedregoso lamido reiteradamente por las olas.

El sol rodó en precipicio mientras los labios salados continuaban hallando una palabra tras otra. La risa fue liberando descargas abdominales, coloreando en las mejillas el reflejo de una luna llena de incendios blancos.

El día se reactivó para invitarnos a comer y fumar y reír y charlar y estudiar el entorno de cuerpos fibrados cuyas pieles desvestidas descubrían carne roja.

Ahí empezó. Nos hicimos llamar Las pardonas.


Nuria Barea
la [nueva] libreta azul

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