agosto 29, 2014

LEVANTARSE ES TAMBIÉN ABRIR LOS OJOS

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enfermé tantas veces entre cuatro paredes
bajo un techo pesado
sin que el mundo de afuera se enterara

retuve celosamente la aguja en la garganta
anudando en la boca del estómago el vómito
fui sudando las fiebres que empapaban mis manos

mi familia intranquila revolvía farmacias
soportó mis quejumbres a la espera del cambio
enseñándole el grito al agujero negro de mi boca

viví aparentemente conmigo y demasiado
y el dolor era el resto de personas sin nombre
que al pasar me dolían como las rechazaba

hoy conservo amistades que empezaron sin tiempo
que me llevan al médico y sostienen desmayos
o me ofrecen azúcar y me acercan a casa

el teléfono suena preguntando por mí
la fiebre aunque es la misma ya no escala montañas
y la queja se quiebra cuando río

aunque el fármaco ha vuelto a provocarme temblores
al quererme salí de la falta de aire
y al dejaros entrar respiré regalada

agradezco la fuerza que me abre y os abre con el pulso
que emanáis al quererme de la única forma

enfermar es también una caída
levantarse es también abrir los ojos


Nuria Barea
la [nueva] libreta azul

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