abril 09, 2015

DESPISTES III

0 comentarios
A veces estoy tan difusa que no recuerdo la contraseña que me dieron al nacer para poder ir abriendo puertas y ventanas, encuentro pues muy confuso el uso del baño y siempre acabo regando macetas con sonrisas.

A veces pues vivo encerrada en pasillos delirantes con enormes salas de estar donde me siento a leer sueños, hasta que cantan mi número por un altavoz y puedo atravesar umbrales ciegos de vuelta a ninguna realidad.

A veces no sería tan difícil si no pareciera tan grande el destello fugaz de un eclipse de luna sobre la curva de tu ser, kilómetros de perdidas sendas que no llegan a ningún lugar abren brecha en mi cordura, y voy derecha de cabeza al profundo desvarío

si no pronuncias bien mi nombre

justo cuando la luz se escapa en tus rincones.


Patricia Heras
Poeta muerta

Si tienes algo que decir, dilo.

Se aceptan quejas, reclamaciones y críticas constructivas. Tarjetas, no.