octubre 14, 2015

EL ASNO GRAMATICAL

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Puedo escribir cosas hermosas como mujer, caracola, sandía, pececillo, tambor, lágrima, automóvil, silencio, madre, aún, corazón, Juana, muerte, amante, voz, nieve... Puedo escribir incluso siaríbide de mi estangolina, miriéspice clarebitela, sobárdulo de mi astrafidia, y hasta sin-ti-me-pierdo-desesperadamente.

Construí un argot de sábanas consumidas hasta el infarto del cielo, con restos de una obscuridad múltiple y acelerada, para nombrar tu osadía de viento en mi corazón de veleta, para avasallar a las fieras que pernoctan en el cuerno impune de la noche. Mi lenguaje es un país que se rompe, que yo rompo ante el llanto perezoso de los idiotas. En mi cabeza tengo el interruptor con que encender una galaxia en los ojos de un pez remoto. Mi corazón es el cardenal de la creación, el golpe púrpura de la vida. Pienso un libro que te acecha y se extingue, una flor creída mariposa, un armario de tumultos. Mis pulmones son una palabra con que respiro, mi vocabulario una antología de emociones. Digo noche y el párpado se resigna. Digo tú y te encoges de hombros. Corrijo estas paredes con los recuerdos de una infancia póstuma. Nombro tantas veces el amor con que te ruego que los muebles caen presos de un dulce cansancio; y las aves que recorren mi espalda, aves de granizo, sueñan con la lengua de aquellos amantes en los que un latido se atrinchera.


Pablo Acevedo
De Onirisma
A través de Las afinidades electivas

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