febrero 07, 2016

EL TIEMPO ES LA OPORTUNIDAD DEL AHORA

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Para Olga Magaña, por su obra danzística "Toma que time"


Se apagan las luces invitando al silencio. Conforme se abre el telón, desaparezco para ser el movimiento circular de un reloj imposible que avanza en retroceso y aminora su tempo sin empezar a vivir ni terminar de morir porque no cree en sí mismo.

Danzan agujas cuneiformes frente a una platea atestada de ojos que materializan los quejíos de cada taconeo; descifran el código sonoro de puntas y golpes y tacones bajo un manto de música doliéndose, riendo. 

Sobre el escenario, el tiempo aprieta: un rostro contorsionista ilumina lo grotesco del miedo a la muerte estando vivo; los colores son vestidos que corren de aquí para allá ondeando formas de viento; una mesa con ruedas y mucha, mucha prisa, aparece en un extremo hasta alcanzar el opuesto y volver al inicio, como queriendo unirlos con su voz de madera mecida en el trayecto; las sillas también bailan y lo demuestran abriéndose en abanico. Pero ocurre el amor. Y el tiempo, en ralentí, se gira, para observarlo.

Se encienden las luces conforme cae el telón. El público aplaude, en pie. Relojes suenan.


Nuria Barea
la [nueva] libreta azul

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