marzo 17, 2016

EL RADIADOR Y LA PIEDRA

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A Marina, por retarme a escribirlo


Cuando vuelva el invierno acuérdate de mí
al encenderme en la luz de tus manos más frías
y déjame calentarlas con este aliento eléctrico
que me conecta a ti.

Enciéndeme la luz y no temas si es roja
porque dentro de mí el aceite fluye
y, aunque fuera de aquí siga siendo metálica,
también fui una roca en otra vida.

Y te puedo decir que no hay camino
sin piedras
que no sepan rodar.
Y te puedo decir
que esta piedra es distinta.



Nuria Barea
la [nueva] libreta azul

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