mayo 16, 2016

GRAVEDAD SIN LEYES

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"Sólo quiero respirar con una dosis mental
que me ayude a cohabitar entre tanta gente
y dejar de disparar rehabilitación vital
para uno que se va: gravedad sin leyes."

Fran Mariscal, Gravedad sin leyes



Respiro tranquilidad cuando la fiera duerme. Acurrucada a los pies, en sincera contorsión, se adapta a los resquicos con facilidad acuosa, sin dolerse. Ha entornado sus ojos, invitándome. Y yo, desnuda y perezosa, me dejo salir antes de entrar en ella.

Cubierta por la oscuridad pacífica del sueño, la voluntad toma del mando el control y lo va calcinando con su abrazo de hoguera, avivando su fuego al inhalar profundo. Le basta con el viento para planear sobre un final de cenizas, apacigüar el tornado y empezar a exhalar toda la brisa mientras bailan derrumbes en el aire lentamente.

Amplía mis pulmones con la misma sustancia gaseosa que envuelve todos los cuerpos, hasta inundar mi vientre. Es el vacío, está en el aire uniendo nuestras corrientes como en el agua está el oxígeno para los peces.


Nuria Barea
la [nueva] libreta azul

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